Iván Gardilčić M

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Chirimoya alegre 100% ariqueña. #Arica

Chirimoya alegre 100% ariqueña. #Arica

“La Piojera”. Autor: Campana. Técnica: Xilografía.

“La Piojera”. Autor: Campana. Técnica: Xilografía.

Hablar de la bici sin hablar de la bici

Hablar de la bici, sin hablar de la bici.

Luego de ver Collapse, que de paso se los recomiendo, pienso que mis viejos, sin necesariamente utilizar tecnología de punta, son las personas mas sustentables que conozco. Hablando de un modo bien general, pero en definitiva, sustentables. En lo social, han sido capaces de tejer una red de apoyo, y a partir de ahí, han desarrollado relaciones de muy largo plazo, sostenibles, cuestión que les ha permitido relacionarse con sus pares de manera tal que no requieren competir. En lo económico, han sabido vivir consumiendo y adquiriendo bienes, muy racionalmente, y produciendo bajo la misma lógica, lo suficiente como para satisfacer sus necesidades y las nuestras, sus hijos. En ese ámbito, desde una mirada comercial, con la venta de huevos, han sido capaces de generar empleo, pagar de manera justa, asegurando bienestar, y venden a precios justos. Muy cercano a lo orgánico, al comercio justo, a la producción limpia, al marketing responsable, a crear valor en su encadenamiento productivo y en la cadena de suministros. ¡Capos! (Compren huevos cabros). Y finalmente, en lo ambiental, y aquí haré hincapié en sólo algunos elementos (pienso que el más importante es la energía). Tienen una dependencia de la energía lo suficientemente moderada como para no gastar más de lo requerido para desarrollar sus actividades económicas. Es decir, para hacer lo que hacen, si ellos generaran su energía, no requerirían comprar energía extra, es más, pienso que podrían vender a otros. Tienen bajo consumo de petróleo. Son eficientes en el uso del agua, cultivan buena parte de sus frutas y verduras, y por lo tanto, cuidan la salud de su tierra. Utilizan, si es que las utilizan, bajas dosis de fertilizantes o pesticidas no naturales, y por último, la contaminación del aire, es también muy baja. Generan, de acuerdo a lo que observo, muy baja cantidad de GEI. En definitiva, mis viejos han desarrollado un modelo de negocio y de vida lo más cercano a la sustentabilidad. Quiero replicar ese modelo económico. ¡Me gusta! Yo le sumaré la bici.

Inscripción en la Carrera de los Reyes, cerro San Cristóbal. Categoría: #Fixed

Inscripción en la Carrera de los Reyes, cerro San Cristóbal. Categoría: #Fixed

Mis años en Montevideo
Los años que viví en ese viejo departamento de Soriano siempre fueron más llevaderos en invierno. Coincidente o no, la Martina se presentó en mi vida una tarde de invierno. El de 2003, que recién comenzaba. Llegó invitada por Daniel, que ese día -y como nunca-, llevó una botella de fernet y dos cigarrillos de marihuana. La Martina era la hermana mayor de Jorge y Alfonso. Tenía 28, igual que yo. Los hermanos De Posadas eran del barrio de Malvin. Eso lo supe mucho tiempo después.Lo primero que me dijo la Martina al entrar en mi departamento fue lo mucho que le gustaba la calle Soriano. Durante las horas siguientes me hablaría de sus viejos edificios y los proyectos para desarrollar ahí un barrio cultural. Sobre mi departamento, y con esa confianza que la caracterizaba, se quejó por la penumbra. De inmediato y sin preguntar, caminó hacia la ventana y abrió las persianas. La Martina siempre hacía lo que quería, al menos conmigo. Y yo siempre dejé que así fuera.

Mis años en Montevideo

Los años que viví en ese viejo departamento de Soriano siempre fueron más llevaderos en invierno. Coincidente o no, la Martina se presentó en mi vida una tarde de invierno. El de 2003, que recién comenzaba. 

Llegó invitada por Daniel, que ese día -y como nunca-, llevó una botella de fernet y dos cigarrillos de marihuana. La Martina era la hermana mayor de Jorge y Alfonso. Tenía 28, igual que yo. Los hermanos De Posadas eran del barrio de Malvin. Eso lo supe mucho tiempo después.

Lo primero que me dijo la Martina al entrar en mi departamento fue lo mucho que le gustaba la calle Soriano. Durante las horas siguientes me hablaría de sus viejos edificios y los proyectos para desarrollar ahí un barrio cultural. Sobre mi departamento, y con esa confianza que la caracterizaba, se quejó por la penumbra. De inmediato y sin preguntar, caminó hacia la ventana y abrió las persianas. La Martina siempre hacía lo que quería, al menos conmigo. Y yo siempre dejé que así fuera.

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